Corrian tiempos dificiles, tiempos en los que la mentira era verdadera y la verdad era mentirosa, la manipulación era un rosario de dudas y la desconfianza paseaba a sus anchas por donde queria. Donde el ser humano se tornaba en vanidoso y egoista sin mirar el dolor ajeno incluso con los mas cercanos. Era el año 2020 cuando la incertidumbre habitaba en todas las esquinas de pueblos y ciudades, de barrios y calles, de comercios y mercados y donde la maldad se alimentaba de consumir cantidades desorbitadas de bondad e ingenuidad de las gentes mal informadas. Donde el miedo era imposible de inhibír por que era como un fuego frente a una rama seca envuelta en polvora. Un año sin acabar y sin embargo 365 dias dados por terminados a la espera de comenzar con cierta inquietud uno nuevo, un 2021 que a priori se ve de lejos pero se recuerda de cerca por el ansia de acabar cuanto antes el fatídico capicúa. Comenzaremos de nuevo, y algunas personas darán lo mejor de ellas mismas, mientras que por otro lado, seguiran los ógros intentando que sigamos en un tunel oscuro de terror y angustia sin poder salir de la oscuridad. Pero, aunque lo intenten mil y una veces, nadie conseguirá que nos convirtamos en victimas del panico por que aún tenemos que disfrutar de esta corta vida y mientras remémos todos en el mismo sentido, nuestro barco, nuestro viaje llegara a buen puerto.
Juan Maria Martin

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