Deambulaba con talante serio. Camino de
un no retorno hacia la mas absoluta soledad. Sin importarle las
llamadas desesperadas por su nombre a sus espaldas. Cabizbajo, manos
en los bolsillos y dando patadas a las pequeñas piedras del camino.
Molesto y no correspondido por un destino que lo acechaba en cada
esquina y que se auguraba imposible. Prefirió dejarse llevar por el
destino, rindiéndose a sus pies, sin ni siquiera volver a intentar
un retorno a sus orígenes confiado en tener una pizca de suerte en
el futuro, suerte que le fue negada en sus raíces. Así paso el
tiempo, pero con ese tiempo no llego la calma, no llego su tan
ansiada paz interior por que le faltaba una pieza en ese rompecabezas
que todavía estaba por construir, sin darse cuenta que las piezas
que le faltaban eran tres para poder acabarlo. Estas piezas eran, el
orgullo, la valentía y la seguridad en si mismo. Dependía
totalmente de una sociedad marcada y con prisas en la que nunca se
sintió valorado ni querido. En una sociedad que rechazaba cualquier
atisbo de felicidad para con el, apartándole de una sociedad
convulsa y problemática por naturaleza, adoctrinada por desalmados y
tiranos que no permitían el acceso a quien no era igual que ellos.
Llego el día en que su suerte cambio por completo. Le dieron la
oportunidad de estudiar, consiguiendo su tan ansiado premio. Se
convirtió en profesor, aprendió idiomas y resulto ser un
interesante y prospero ciudadano en su nueva tierra. Daba clases a
los nativos de su nuevo lugar de residencia, enseñando a los mas
peques toda su sabiduría. Con el, los peques aprendieron lo que
significaba el respeto hacia el prójimo que a el le negaron en su
día, y con el paso de los años, esos niños ya mayores, aprendieron
a respetar y a construir un mundo mas justo y equitativo para todos.
Les enseño a respetar y no a agredir, a construir y no a destruir, a
amar y no a odiar. Hoy en día este hombre sigue dando clases en un
colegio, aportando lo que otros supre
macístas negaron a los alumnos,
para así poder hacer una sociedad mas justa y equilibrada y
seguramente ese hombre sera un ejemplo para todas esas personas que
en su día se negaron a ayudarle y rechazaron su sabiduría.
sábado, 29 de mayo de 2021
Historia de un inmigrante.
lunes, 24 de mayo de 2021
Menos soberbia y mas empatía
Volvemos a cometer los mismos errores que en el pasado. Volvemos a intentar hacer nuestro lo que es de todos, lo que es de los demás, incluso nos permitimos el lujo de intentar quedarnos con lo que no nos corresponde por naturaleza. Podría empezar por ejemplo con el racismo. Mis preguntas sobre este tema son las siguientes; Quien puede ser tan arrogante que se piensa con el derecho a decidir quien puede vivir bien y quien no? Quien puede ser tan arrogante de querer decidir quien vive o quien muere? Quien puede ser tan arrogante para decidir o exigir quien debe de venir del extranjero a trabajar y hacer su vida con dignidad? Quien se cree con el derecho de mandar sobre otras personas hasta el limite de odiarlas y desearles lo peor, incluso intentar ejercer la fuerza bruta para tal fin?... Pues ya me contesto yo mismo... Los cobardes, los débiles, los intransigentes e indeseables humanos que no tiene amor mas que para ellos mismos. Los que nunca tienen nada que ofrecer por que están vacíos por dentro, aunque se disfracen de buenos samaritanos y destaquen por sus falsos deseos ante la sociedad y luego se quiten la careta en la intimidad. Esos que a menudo hablan de dios, que se les llena la boca de buenas palabras, de nuevo vacías de contenido real e importante para la humanidad. Rezan hasta la saciedad, quien sabe si para limpiar sus propios pecados o para limpiar sus conciencias por que se sienten sucios e insolidarios por dentro. Todas las personas tienen el derecho natural de vivir la vida donde y como le plazca. Y no somos nada ni nadie para impedirles sus propósitos de futuro. Cabe recordar que el 80% de los Españoles fueron menas durante la guerra. Muchos partieron hacia tierras francesas, otros al sur América, donde pudieron rehacer sus maltrechas y truncadas vidas que les dio en su momento el fanatismo nacional y lo consiguieron gracias a personas solidarias y humanas que les dieron cobijo. Recordemos también que, un patriota no es gritar viva la nación, ni levantar una bandera. Un patriota, es el que ayuda a que los demás estén como mínimo igual que el. Es el que lucha por el derecho y por la igualdad de todas las personas. Es el que no evade impuestos mermando las reservas de una nación. Es el que no oculta su fortuna en países fiscales y utiliza herramientas ilegales para hacerlo. Es el que aporta mas fortuna a la nación por que gana mas que el resto. Es el que no utiliza la corrupción para lavar dinero negro. Es el que no intenta comprar o chantajear a jueces para salir de rositas de los juicios que se les proponen en denuncias francamente graves. Es apoyar en todo lo posible a quien necesita de ayudas urgentes. Es quien ayuda a que todo funcione bien y en condiciones optimas. Es quien arrima el hombro cuando las cosas se tuercen y quien no desiste ante las adversidades de una nación. Eso significa ser patriota. Todo lo demás es.. Desear el poder sin empatía, sin integridad, sin humanidad y sin merecerlo. Lo peor de todo es que, cuando se mezclan muchas de esas cosas en una coctelera, el resultado jamas puede ser bueno. Ese cóctel estará con los ingredientes inadecuados y jamas se podrá beber con gusto y delicadeza. Se necesita mas humanidad y empatía y menos odio y soberbia.

