Cuando el astro rey permita pasear con la esperanza de un gran final.
Cuando ya no exista la necesidad de necesitar.
Cuando el silencio no devore los llantos de la ausencia.
Cuando al amanecer, un bello ruiseñor rompa el silencio musicando en lo alto de un árbol sito en una pradera verde.
Cuando el no solo sea para evitar el holocausto y la barbarie.
Cuando el si solo sea para alimentar el bienestar y la alegría.
Cuando la luna alumbre los caminos en la nefasta oscuridad.
Cuando la palabra sangre solo sea una conjunción del verbo donar.
Cuando en los mares mil mareas suban sin temor a un desastre.
Cuando podamos convivir sin desear a las almas un porvenir oscuro.
Cuando cualquier ser vivo sea respetado y querido.
Entonces, ese día cuando todo tenga sentido en este viejo planeta.
Juan María Martin.
