La depresión. Esa palabra que tanto escuchamos pero que tan poco entendemos. Esa palabra que nos aterroriza sin ni siquiera saber lo que duele sufrirla. estados de animo cambiantes que a menudo se vuelven obsesión sin saber por que, ni como llegó. Para quien sufre estos síntomas, las palabras se vuelven mudas, los ojos evitan miradas, evitan observar la vida con optimismo y con sentido propio. Es así como los sentidos desaparecen como niños jugando al escondite.. A veces aparece sin motivo aparente y aun teniéndolo todo, no se encuentra el camino que los lleve a esa tan ansiada felicidad. quizás la respuesta no este en el por que, si no en el como llegó a manifestarse. Es muy probable que a las personas que las sufren se las trate de locas sin conectar nuestro cerebro a la comprensión y la empatía hacia las personas que la sufren diariamente. Una rutina insoportable que nadie entiende, en parte por que la depresión, la mayoría de veces te aísla, entrando en un bucle complicado de razonar. Posiblemente, quien sufre esta enfermedad tan complicada tuvo sueños maravillosos que un día se desintegraron convirtiéndose en ficción o simplemente su mente dijo basta a situaciones difíciles de controlar. En cualquier caso, nos corresponde a los demás llenar el pesimismo de optimismo acercándonos a esas personas que están deseando recibir una ayuda que por un motivo u otro no saben o no pueden pedirnos. La empatía con el prójimo es mas necesaria que nunca, pues es la única arma que puede combatir desde dentro de un alma enferma, y así, poder llevarla a la máxima comprensión y a una salida airosa en el futuro. Esta enfermedad llega sin aviso previo, sigilosa como una serpiente que oculta y retorcida, espera el momento oportuno para inocularte su mortal veneno. Puede pasarnos a cualquiera y nadie se libra de su peligroso mordisco y es por eso que, cuanto mas se comprenda que jamás debemos aislar a esas personas, mas orgullosos estaremos de poner nuestro grano de arena en una montaña llena de alegría y felicidad. Generalmente la depresión no alcanza puntos críticos, aunque en ocasiones acaban con un trágico final. es por eso que sea tan importante hablar, comunicarse, contar lo que les sucede, su comportamiento. es así como mejor se puede apoyar a esas personas que la sufren y no encuentran la salida adecuada en ese terrorífico laberinto de incertidumbre. Seamos mas humanos y entendamos que esa enfermedad se puede curar con dosis de cariño, kilos de empatía y toneladas de comprensión.
Juan María Martin

